Fisura anal

 

Dr. Francisco Moya

 

INTRODUCCIÓN:

 

            La fisura anal es un desgarro en la piel del margen anal que aparece típicamente en la zona posterior.

            Aunque hay enfermedades que pueden producir fisuras como las enfermedades inflamatorias intestinales o determinadas infecciones, la mayoría de las fisuras son de causa desconocida y aparecen tras un episodio de estreñimiento y expulsión de heces duras o tras un episodio de diarrea.

            La fisura produce dolor intenso y sangrado con la defecación. Los pacientes describen el dolor como si le cortaran con un cuchillo y puede durar hasta varias horas tras la defecación.

            El diagnóstico de la fisura es relativamente simple y se hace por inspección anal. Aunque esto a veces puede ser difícil por el dolor que se produce al separar las nalgas.

 

TRATAMIENTO:

 

            La fisura puede ser aguda o crónica según lleve mas o menos de 6 semanas de evolución.

            La fisura aguda se suele tratar con medidas generales encaminadas a corregir el estreñimiento y el dolor y a relajar el tono del esfínter anal. Esto último se consigue con pomadas de nitroglicerina 0,2-0,4% aplicadas dos o tres veces al día. El efecto secundario mas frecuente de este tratamiento es el dolor de cabeza que a veces obliga a abandonar el tratamiento.

            La fisura crónica o las que no responden al tratamiento anterior precisarán  de tratamiento quirúrgico.

 

TÉCNICA QUIRÚRGICA:

 

            El tratamiento mas efectivo para la fisura anal es el quirúrgico. Otros tratamientos como la aplicación de toxina botulínica consiguen la cicatrización pero tienen un alto porcentaje de recidiva apareciendo la fisura meses después.

            El tratamiento quirúrgico consiste en cortar fibras del esfínter anal interno (esfinterotomía lateral interna) con lo que se consigue una disminución del tono muscular. Esto provoca una disminución del dolor y la cicatrización de la fisura en un alto porcentaje de casos.

            En casos complejos en los que no se ha resuelto la fisura con la técnica anterior o en pacientes que ya tienen incontinencia y por tanto no está indicado cortar fibras del esfínter anal, utilizamos la técnica del colgajo de avance. Esta técnica al ser poco habitual debe ser realizada por equipos con amplia experiencia en cirugía proctológica.

 

 

POSTOPERATORIO

 

            Pasadas unas horas de la intervención el paciente puede regresar a casa. Habitualmente el dolor se controlará con analgésicos habituales como ibuprofeno o paracetamol ya que es menos intenso que el de la propia fisura.

            Los cuidados en el postoperatorios incluyen evitar el estreñimiento, analgésicos, baños de asiento con agua templada y jabón neutro.

            En pocos días se podrá retomar la actividad normal.

            Habitualmente en un periodo máximo de dos meses mas del 90% de las fisuras habrán cicatrizado.

 

PREGUNTAS FRECUENTES        

 

            ¿La operación es el único tratamiento para la fisura?. La mayoría de las fisuras agudas (menos de 6-8 semanas de evolución) curan con medidas dietéticas y tratamiento local. En el caso de las fisuras crónicas entre el 40 y 60% cicatrizarán con tratamiento médico y el resto precisarán de una cirugía.

 

            ¿Qué riesgo existe de presentar incontinencia anal tras cirugía? ¿por qué? El riesgo de incontinencia es mas elevado en las mujeres que han tenido partos y los pacientes con antecedentes de cirugía anal (hemorroides, fisura, fístula, etc...) o de lesión de los esfínteres anales por infección y/o inflamación (enfermedad inflamatoria crónica intestinal).

 

            ¿Qué opciones de tratamiento tengo si tengo riesgo de incontinencia en caso de operarme? En caso de fracaso de la pomada con nitroglicerina, se recomienda la inyección de toxina botulínica en el esfínter anal (20 y 40 unidades). Esta sustancia produce una relajación temporal (4-8 semanas) de la fuerza de los esfínteres anales y puede ser utilizada junto con el resto de medidas conservadoras. Este tratamiento consigue mejorar los síntomas y curar la fisura hasta en un 90% de los pacientes pero en un 40-50% de los casos la fisura reaparecerá. Otra opción es la realización de un colgajo de avance. Mediante esta técnica se cubre la fisura con tejido (injerto) de zonas próximas permitiendo su cicatrización. 

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