Tiroides.

Dra. Fabiola Lucena

 

INTRODUCCIÓN

 

¿Qué es la glándula tiroides?

El tiroides es un órgano fundamental para la vida que se encuentra situado en la región anterior del cuello, con forma de mariposa y que abraza a la tráquea.

Su función primordial es la producción de hormonas tiroideas (T3 y T4) , que son unas hormonas encargadas de hacer funcionar de manera correcta muchos órganos de nuestro cuerpo, como el corazón, las arterias, el cerebro, la piel...y hacer que nuestro metabolismo se active.

Pero al igual que todos los órganos el tiroides también puede enfermar, y puede hacerlo de diversas maneras.

Puede comenzar a funcionar mucho, produciendo un exceso de hormona tiroidea. Es la patología conocida como Hipertiroidismo.

Los síntomas más frecuentes del hipertiroidismo son:

  • temblor
  • nerviosismo
  • pérdida de peso y aumento del apetito
  • dificultad para concentrarse
  • alteración de la menstruación
  • problemas de sueño
  • alteraciones cardiacas (arritmias, palpitaciones)
  • intolerancia al calor

Puede por el contrario funcionar más despacio sin llegar a producir la suficiente hormona necesaria para el funcionamiento normal del organismo. Es el llamado Hipotiroidismo. Los síntomas más frecuentes del hipotiroidismo son:

  • tendencia a engordar
  • somnolencia y fatiga
  • tendencia a hipotensión arterial
  • piel seca y pérdida de cabello
  • intolerancia al frío        

Tanto una como otra puede ir asociado a un amento del tamaño de glándula conocido como Bocio. Ese aumento del tamaño puede ir o no acompañado de la presencia de nódulos.

Al igual que el resto del órganos,las células que formar el tiroides pueden degenerar hacia células malignas y/o premalignas por diversos factores (exposición a radiación, predisposición genética...) y dar lugar al Cáncer de tiroides. 

El cáncer de tiroides habitualmente va asociado al aumento del tamaño de la glándula y de los ganglios linfáticos que lo rodean.

 

¿Cómo se diagnostica la enfermedad tiroidea?

Lo más importante es que exista una sospecha clínica por parte del médico que está examinado al enfermo, ya que presentará alguna sintomatología descrita anteriormente.

Igualmente puede apreciarse un aumento del tamaño de la glándula a la palpación del cuello

Una vez alertado el especialista es fundamental solicitar una analítica para determinar los valores en sangre de hormonas tiroideas TSH (hormona estimulante del tiroides) ,T3 y T4.

Hoy en día la ecografía es una prueba muy útil, accesible, fácil de realizar y poco agresiva para llegar a diagnosticar aumento del tamaño tiroideo y /o nódulos (malignos o benignos). Además ofrece la posibilidad de realizar la punción del nódulo de manera selectiva para llegar a un diagnóstico definitivo (toma de biopsia)

Otras pruebas diagnósticas a nuestro alcance son el TAC cervical, la Resonancia Magnética y la Gammagrafía.

 

TRATAMIENTO

            El tratamiento depende de la causa y de la gravedad de los síntomas.

El hipotiroidismo habitualmente se trata con aporte de hormona tiroidea vía oral.

El hipertiroidismo generalmente se trata con:

-        medicamentos antitiroideos

-        Yodo radiactivo para destruir la glándula y detener la producción en exceso de la hormona

-        cirugía, la cual consiste en la realización de tiroidectomía

El cáncer de tiroides y las lesiones premalignas (proliferación folicular) deben tratarse siempre mediante la cirugía (tiroidectomía)

Cuando existe un incremento de tamaño del tiroides tan importante que comprime estructuras vecinas (tráquea,provocando dificultad respiratoria), esófago (produciendo dificultad al tragar), el tratamiento también consiste en realizar tiroidectomía.

 

TÉCNICA QUIRÚGICA Y RIESGOS:

            El objetivo de la cirugía será la extirpación de la glándula enferma, realizándose tiroidectomía total o parcial dependiendo de la naturaleza benigna o maligna de la lesión (en este último caso habrá que realizar también la extracción de los ganglios afectos).

            En cualquier caso siempre debe realizarse con anestesia general. Para abordar la glándula es necesario una incisión longitudinal en el cuello, a dos transverses de dedo por encima de la clavícula. En los casos de cáncer de tiroides con afectación ganglionar ésta debe ser más amplia para realizar una limpieza ganglionar adecuada.

Es muy importante durante la cirugía que el cirujano tenga mucho cuidado con los nervios que se encuentran al lado del tiroides, en concreto el nervio recurrente de cada lado del cuello, que es el que se encarga de hacer funcionar adecuadamente las cuerdas vocales para una correcta fonación.

Igualmente, existen cuatro glándulas, llamadas glándulas paratiroides que se encuentran muy cerca del tiroides y que el cirujano debe preservar durante la extracción del mismo. Son las glándulas encargadas de mantener unos niveles adecuados de calcio en sangre. Su extracción o manipulación excesiva durante la cirugía puede dar lugar a cuadros de hipocalcemia durante el postoperatorio inmediato. 

Una vez extraída la glándula tiroides, y de manera opcional, se puede dejar en la zona  intervenida un drenaje para la expulsión del líquido generado,que se retirará a las 24-48 horas.

El cierre de la piel habitualmente se realiza mediante una sutura continua intradérmica, de manera que estéticamente la herida será prácticamente inapreciable en un futuro.

 

POSTOPERATORIO:

La cirugía tiroidea realizada con las técnicas asépticas adecuadas es una cirugía muy limpia con muy pocas tasas de complicaciones y una rápida recuperación del paciente.

El alta hospitalaria habitualmente se realiza a las 24-48 horas tras la intervención

Entre las posibles complicaciones destacamos:

-        Sangrado

-        Ronquera o disfonía

-        Disminución de los niveles de calcio en sangre

-        Infección de herida o acúmulo de líquido

En caso de realizarse una tiroidectomía total, el paciente deberá tomar de por vida hormona tiroidea, mediante la toma cada mañana de dicha hormona  en comprimidos.

Si se produce una hipocalcemia postoperatoria será necesaria la toma temporal de calcio vía oral hasta que los niveles se normalicen.

Lo habitual en la cirugía tiroidea es una temprana y total recuperación del paciente con una incorporación a su vida activa en breve espacio de tiempo.

 

PREGUNTAS FRECUENTES

 

¿Quién tiene más riesgo de padecer cáncer de tiroides?

            Por razones que no están claras, los cánceres tiroideos, al igual que todas las enfermedades de tiroides) ocurren alrededor de tres veces más en las mujeres que en los hombres.

            Varias afecciones hereditarias se han asociado con diferentes tipos de cáncer de tiroides, como antecedente familiar. Aún así, la mayoría de las personas que padece cáncer de tiroides no presenta una condición hereditaria o un antecedente familiar de la enfermedad.

            El cáncer de tiroides puede ocurrir a cualquier edad. Sin embargo, para las mujeres el punto de más incidencia ocurre entre los 40 y 60 años. En los hombres, la edad con más riesgo para padecerlo está entre los 60 y 80 años.

            Una alimentación baja en yodo puede aumentar la incidencia de cáncer de tiroides.

            La exposición a radiación prolongada (tratamientos de radiación dirigidos a la cabeza o al cuello, armas nucleares, accidentes en plantas radiactivas) es un factor de riesgo probado para el cáncer de tiroides.

 

¿Cuáles son los síntomas de los niveles bajos de calcio en sangre?

            Habitualmente el síntoma más frecuente de hipocalcemia  es la presencia de “calambres en ambas manos” y alrededor de la boca. Mucho menos frecuente es la contracción muscular mantenida.

 

¿Se puede recuperar el tono de voz  habitual  si aparece dificultad para hablar tras la cirugía?

            Lo normal es que sí. Habitualmente lo que se produce es una parálisis temporal del nervio, que tras un tiempo recupera su funcionamiento habitual.

 

¿ Qué sucede después del tratamiento quirúrgico del cáncer de tiroides?

            Al igual que en el resto de enfermedades malignas del organismo, hay que asegurarse de que una vez tratado no vuelva a aparecer.

            Hay varios tipos de cáncer de tiroides, pero por lo general, es uno de los cánceres con mejor pronóstico y que no necesita tratamiento quimioterápico tras la cirugía. 

            A la mayoría de las personas operadas de Cáncer de tiroides se les trata con radioiyo.

Consiste en aislar al paciente en una habitación blindada mientras se le administra el isótopo (yodo radiactivo). Posteriormente el paciente debe tener un asilamiento prudencial (no mantener contacto con embarazadas o niños) los días siguientes.

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